Hace unos días un admirado colega, tal vez el más importante especialista en la historia de la revolución haitiana y el impacto de la revolución francesa en el Caribe, Laurent Dubois, publicó un artículo breve sobre la selección nacional del país en el que él nació. Hincha de la selección francesa, a la que dedicó un extraordinario libro, Dubois nota en el caso belga un fenómeno semejante: la multiculuralidad. Grandes jugadores de los Diablos Rojos nacieron fuera de Bélgica o son hijos de inmigrantes, muchos de ellos de la actual República Democrática del Congo, alguna vez colonia del imperio belga y víctima de una explotación brutal por parte de su metrópoli -y después de dictadores terribles.
Bélgica es ejemplo de país que está rompiendo con los viejos moldes de los nacionalismos estériles y xenófobos del siglo XX que, por desgracia, reaparecen en muchos otros lados del mundo.
Aquí se puede leer el texto de Laurent Dubois: The New York Review, World Cup 2018: How Belgium Became Cool.
